Ven y Verás Mayo 16

“¿Tienes fuego en tu alma? Domingo de Pentecostés”

¡Feliz Pentecostés! ¡Feliz cumpleaños de la Iglesia! ¡Ven, Espíritu Santo! Mis hermanos y hermanas, en este “último y más grande día de la celebración”, Jesús continúa clamando: “El que tenga sed, venga a Mí; y beba el que cree en Mí. Como dice la Escritura: “De su seno brotarán manantiales de agua viva”. Él se refería al Espíritu” (Jn 7:37-39).

LA SANTÍSIMA VIRGEN Y PENTECOSTÉS, era el «sagrario del Espíritu Santo» (Lumen gentium, 53).  Severo de Antioquía, al comentar el pasaje de Hechos 1,14, dice de María que era apóstol: «Este es un justo título que supera a todos los Apóstoles, porque desde el principio es incluida entre los mismos apóstoles, según se lee en el libro de los Hechos» (Homilía XIV en recuerdo de la santa Madre de Dios)

San Lucas ha precisado que ellos habían sido elegidos “en el Espíritu Santo” (Hechos 1,2): por esto decimos en el Credo que la Iglesia es “apostólica”.

Radio escucha, “No hay Pentecostés sin la Virgen María,” no hay por tanto Iglesia sin Pentecostés afirma Benedicto XVI (CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 23 de mayo de 2010). Mis hermanos y hermanas, sin el Espíritu Santo, no hay cristianos. Sin el Espíritu Santo, no hay Iglesia.

Queridos radios oyentes, en esta fiesta de Pentecostés, también nosotros queremos estar espiritualmente unidos a la Madre de Cristo y de la Iglesia invocando con fe una renovada efusión del divino Paráclito.

En la oración que el Papa Juan XXIII hiciera al inicio del Concilio Vaticano II, en la cual pedía un nuevo Pentecostés para la Iglesia, vemos que nos enumera los elementos necesarios para que ésta nueva unción se derrame sobre la Iglesia de estos tiempos:

Espíritu Divino, renueva tus maravillas en ésta nuestra era como si fuera un nuevo Pentecostés, y concede que tu Iglesia, orando perseverantemente e insistentemente con un solo corazón y mente junto con Maria, la Madre de Jesús, y guiados por Pedro, promueva el reinado del Divino Salvador, el reino de justicia, de amor y de paz. ¡“Junto con María”!

¿Por qué es tan importante que oremos insistentemente por un nuevo Pentecostés y que lo hagamos junto con María? Porque María Santísima, ha sido llamada por la Iglesia, y de una forma particular por San Francisco de Asís, “esposa del Espíritu Santo”. La palabra “esposa” expresa la relación íntima y estrecha entre María y el Espíritu Santo. Esta unión íntima y singular entre el E.S. y María se inicia en el momento de su Inmaculada Concepción en el vientre de su madre, Santa Ana. En ésta unión mística y a través de ella, Dios preservó a María libre del pecado original. También, la llenó de una abundancia de gracia tal, que le permitiera un día convertirse en la Madre de Dios.

Santuario del Espíritu Santo: La Virgen María es también “Santuario del Espíritu Santo”—Ven y Veras!

Nuestro lema ha sido, es y seguirá siendo que nuestra Iglesia es UNA (Efe 4:5), SANTA (Efe 5:27), CATOLICA (Efe 2:19), APOSTOLICA (Efe 2:20) es indestructible, maestra, infalible (Mt 16:18; Tito 1:5; 2 Tm 1:6).

Mis hermanos y hermanas, “… crezcan en la gracia y el [conocimiento] de nuestro Señor y Salvador Jesucristo…” (2 Pd 3:18)

Rafael Salado+