Tiempo de Cumplimiento – Febrero 2018

El tiempo se ha cumplido

y el Reino de Dios está cerca;

Conviértanse y crean en la Buena Nueva.

Marcos 1:15

 

Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Vivimos en el tiempo del cumplimiento de Dios. Estamos llamados a mantenernos vigilantes; a santificar estos días mientras estamos en el Reino de Dios en la tierra. Durante este Año Jubilar del 50 Aniversario de la Diócesis de Orlando, nos volvemos a comprometer con la Eucaristía, la fuente y cumbre de nuestra vida cristiana. Reparamos nuestra relación con los demás para poder enfocarnos en Dios y al final ceder al llamado de Cristo de ser Eucaristía para ser Cristo unos con otros.

La participación en la Eucaristía es primordial para nuestra vigilancia: nuestra vida a través, con y en Cristo. El alimento del Cuerpo de Cristo sobre el árbol de la cruz nos brinda vida eterna. Nutridos con este alimento, somos miembros del cuerpo de Cristo invitados a cuidar unos de otros desde la concepción hasta la muerte natural.

La Eucaristía es el vínculo del amor que da a conocer la presencia de Dios en medio de nosotros, un Dios que continúa sufriendo en nuestros hermanos y hermanas quienes pasan hambre, sed, están enfermos o encarcelados. Estamos llamados, junto a Jesús, a ser el pan compartido para la vida en el mundo.

A través de los ministerios sostenidos por Nuestro Llamado Católico, ustedes dan a conocer el Reino de Dios porque estos ministerios los ayudan a cada uno de ustedes a vivir su fe, a compartir su creencia en el Evangelio. Desde honrar la dignidad de cada vida; hasta enseñar acerca de nuestra fe a personas de todas las edades; hasta compartir nuestros recursos con aquellos que están solos o en necesidad; los veintisiete ministerios sostenidos por Nuestro Llamado Católico son su ofrenda a Dios.

El Papa Francisco dijo, “La Eucaristía comunica el amor de Dios por nosotros: un amor tan grande que nos nutre Consigo mismo; un amor ofrecido libremente, siempre disponible para cada persona hambrienta y que necesite regenerar su propia fortaleza. Vivir la experiencia de la fe significa permitirnos a nosotros mismos ser nutridos por el Señor y construir nuestra existencia no con cosas materiales sino con la realidad que no perece: los regalos de Dios, Su Palabra y su Cuerpo”.

Gracias por su respuesta extraordinaria a mi llamado especial cada año. Les pido que continúen compartiendo los regalos de Dios a través de su ofrenda a Nuestro Llamado Católico, por nuestros ministerios, nuestra gente, nuestro futuro. Cuando su ofrenda está basada en el amor, la cantidad, sin importar el tamaño, rendirá los dones de Dios para todo el pueblo. Que el tiempo del cumplimiento de Dios sea conocido por nuestra creencia viva en el Evangelio.