Ven y Verás Junio 21

Fue testigo de la verdad hasta su muerte. 24 DE JUNIO LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA—Ven y Veras!

 Juan dio testimonio de esto diciendo: “Éste es el Cordero de Dios…”.

De los Sermones de san Agustín, obispo (Sermón 293, 1-3: PL 38, 1327-1328) LA VOZ DEL QUE CLAMA EN EL DESIERTO

 

LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA.  Seis meses antes de la Natividad del Señor celebramos la de su Precursor. Refiere San Lucas que Isabel era estéril y que tanto ella como Zacarías eran de edad avanzada. Pero un día en que él oficiaba en el templo de Jerusalén, se le apareció un ángel que le dijo: «Tu mujer te dará un hijo y le pondrás por nombre Juan». Tiempo después, en la Anunciación, el ángel Gabriel dijo a María que su pariente Isabel estaba en el sexto mes de embarazo. María marchó presurosa a Ain Karem, entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Al oír ésta el saludo de María, saltó de gozo el hijo que llevaba en su seno. Cuando se le cumplió el tiempo, Isabel dio a luz un hijo, de quien profetizó su padre: «Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos». Juan vivió en el desierto hasta el momento de empezar su predicación. De él dijo Jesús: «Entre los nacidos de mujer, ninguno mayor que Juan Bautista».

 ¿Qué nos enseña la vida de Juan Bautista?

Nos enseña a cumplir con nuestra misión que adquirimos el día de nuestro bautismo: ser testigos de Cristo viviendo en la verdad de su palabra; transmitir esta verdad a quien no la tiene, por medio de nuestra palabra y ejemplo de vida; a ser piedras vivas de la Iglesia, así como era el Papa Juan Pablo II.

Nos enseña a reconocer a Jesús como lo más importante y como la verdad que debemos seguir. Nosotros lo podemos recibir en la Eucaristía todos los días.

Nos hace ver la importancia del arrepentimiento de los pecados y cómo debemos acudir con frecuencia al sacramento de la confesión.

Podemos atender la llamada de Juan Bautista reconociendo nuestros pecados, cambiando de manera de vivir y recibiendo a Jesús en la Eucaristía.

El examen de conciencia diario ayuda a la conversión, ya que con éste estamos revisando nuestro comportamiento ante Dios y ante los demás.

“Llegados a Él, le dijeron: Juan Bautista nos envió a ti, para preguntarte: ¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro? En aquella misma hora, [Jesús] curó a muchos de enfermedades, y de llagas, y de espíritus malignos, y dio la vista a muchos ciegos. Y respondiendo, les dijo: Id a referir a Juan lo que habéis oído y visto: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, a los pobres se les anuncia el Evangelio; y bienaventurado aquel que no se escandaliza a mi respecto” (Lc. 7, 20-23).

 Mis hermanos y hermanas, “… crezcan en la gracia y el [conocimiento] de nuestro Señor y Salvador Jesucristo…” (2 Pd 3:18)

Bendiciones..!