Tengan confianza en Dios – Octubre 2017

No se inquieten por cosa alguna;

mediante la oración y la súplica, presenten a Dios sus peticiones,

acompañadas de acción de gracias.

Y la paz de Dios que supera toda inteligencia

custodiará sus corazones y mentes en Cristo Jesús.

Filipenses 4:6-7

 

Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Confíen en el Señor. San Pablo les dice a los Filipenses lo que necesitan escuchar. Confíen en el Señor. Este mes de octubre se conoce como el mes de Respeto a la Vida. El Domingo de Respeto a la Vida se observa cada año el primer domingo de octubre y el tema de este año es, “No tengan miedo”. Así como San Pablo les habló a los Filipenses y a nosotros, “No se inquieten por cosa alguna”. No tengan miedo.

El Catecismo de la Iglesia Católica dice, “La vida humana es sagrada porque desde su inicio involucra la acción creadora de Dios y se mantiene por siempre en una relación especial con el Creador, quien es su único fin”. Estamos en relación con Dios nuestro Creador y aprendemos acerca del regalo de la familia debido a esta relación.

Durante este mes de Respeto a la Vida, el tema de la familia es aún más importante. En la familia, la vida es co-creada con Dios, es alimentada y protegida. Si la estructura y la centralidad de la familia es disminuida, la dignidad de la persona humana se oscurece y nos arriesgamos a perder nuestra identidad como hijos de Dios. Como recientemente hemos experimentado los efectos de los huracanes y los terremotos, también hemos concentrado nuestra atención en esta relación con la familia. A través de nuestra relación con Dios, buscamos mantener a nuestra familia segura, aquellos que viven con nosotros y a los que viven lejos. Nuestros vecinos con los que quizás nunca hemos hablado, se han convertido en parte importante a medida que compartimos historias, comida y trabajo para traer la luz de Dios a la tierra.

El Papa Francisco dijo, “En la familia, entre hermanos, se aprende la coexistencia humana, cómo debemos vivir en sociedad. A lo mejor no todos estemos conscientes de esto, ¡pero la familia es la que nos presenta la fraternidad con el mundo!”.

El mes pasado, tuve el honor de ser uno de los cocineros en un asado en la escuela Morning Star, una instalación diocesana de educación especial. Ayudé a preparar comida y a servirla a los estudiantes, padres, personal, facultad y a los que llegaron a participar. Fue una experiencia acerca de la perfección de Dios y Su familia unida en celebración de la vida. Vimos el don de cada uno y la gracia de nuestra unión.

Leerán en esta edición del Florida Catholic, la historia de Caitlin, una residente de Bishop Grady Villas, un lugar donde los adultos con discapacidades son capaces de prosperar y lograr sus sueños. Yo veo a Caitlin todos los años durante el Harvest Ball, una celebración de acción de gracias. He hablado con su madre. Caitlin, como dice el artículo, es una bella jovencita con mucha personalidad y un corazón compasivo. Ella vive la alegría del Evangelio. Caitlin es un ejemplo para nosotros, como lo es la comunidad de Bishop Grady Villas y la escuela Morning Star y muchos otros alrededor de la diócesis, de la ofrenda de Dios de un encuentro con la santidad. Nos unimos en alabanza y acción de gracias por el regalo de cada uno. No podríamos ser un todo sin cada uno de nosotros, en esta tierra, dentro de nuestra familia de Dios.

San Pablo habla de reconocer la excelencia y las cosas dignas de alabanza en su Carta a los Filipenses. Como miembros de esta familia de Dios, tenemos la responsabilidad unos con otros de encontrar cosas dignas de alabanza y alegrarnos con cada una de ellas. Estamos llamados a cuidar los unos de los otros. Cuando celebramos la Misa el 30 de septiembre en solidaridad con nuestros hermanos y hermanas puertorriqueños y de otras islas afectadas por el huracán María, destacamos la Presencia Real desde el altar hacia la gente y con oración y alimentos no perecederos, les llevamos Su paz. Cuando tenemos hijos y tienen necesidades especiales, llevamos a Cristo a cada uno al ofrecerles lugares de alivio, educación, crecimiento y paz para cada familia. Confiamos en el Señor al compartir Su regalo con los demás.

Este mes, honramos a María, la Madre de Dios, quien nos enseña acerca de la belleza de la familia, acerca del regalo de la vida. Cuando ella se enfrentó a gran una ansiedad, no tuvo miedo de decir Sí a la llamada de Dios. Su mandato es nuestro ejemplo del amor extraordinario de Dios por nosotros y cómo debemos dar a conocer nuestras peticiones a Dios.

Oremos para que continuemos haciendo lo que hemos aprendido y recibido, escuchado y visto, que la paz de Dios este con nosotros.