Sabiduría, viendo con los ojos de Cristo – Enero 2018

Aquí estoy, Señor; Vengo a hacer tu voluntad

Salmo 40

 

Mis hermanos y hermanas en Cristo:

Recientemente, el Papa Francisco les habló a los jóvenes en Bangladesh acerca de la palabra ‘sabiduría’. Dijo que lo que nos dirige y guía hacia el camino correcto es la sabiduría, la sabiduría que nace de la fe. Es abrazar nuestra fe y ceder alegremente a la voluntad de Dios. No es la sabiduría de este mundo. “Es la sabiduría que vemos en los ojos de nuestros padres y abuelos que ponen su confianza en Dios. Como cristianos, podemos ver la luz de la presencia de Dios en sus ojos, la luz que han descubierto en Jesús, que es la misma sabiduría de Dios”.

El Papa Francisco dice que recibimos esta sabiduría cuando vemos las cosas con los ojos de Dios, escuchamos a los demás con los oídos de Dios, amamos con el corazón de Dios y juzgamos las cosas según los valores de Dios. Durante el tiempo de Adviento, preparamos el camino del Señor; preparamos nuestro corazón para escuchar a Dios, para recibirlo y hacer su voluntad.

Durante la temporada de Navidad, recibimos a Jesús dentro de nuestro ser, así que estamos llenos de Su amor. Ahora, nos alejamos de todos los preparativos, las reuniones y volvemos a la rutina de la vida diaria. Sin embargo, el llamado del Señor está siempre presente. A veces es un susurro apenas audible, pero aún notable, persistente; a veces es una campanada, tan fuerte que apenas podemos soportar estar cerca de ella. ¿Qué tan fuerte es nuestra fe? ¿Respondemos a Dios o damos la vuelta o nos alejamos?

Dios sí nos llama. Nos invita a estar en relación con Él. Entramos en esta relación a través del Bautismo y continuamos recibiendo Su Presencia Real a través del alimento de la Eucaristía, al participar en la celebración de la Misa. La Misa es un encuentro de amor con Cristo.

¿Cuántos de nosotros elegiríamos no comer ni beber? La Eucaristía, dada a nosotros por Cristo, es alimento espiritual para nuestro espíritu, nuestra alma. ¡Sin embargo, luchamos con nuestra participación en la misma celebración que Dios nos ofrece como el cielo en la tierra!

Cuando participamos en la celebración de la Misa, participamos para vivir plenamente la Misa y saborear toda su belleza. El Papa Francisco dijo que los fieles, reunidos, “forman una comunidad, que debe disponerse a escuchar con fe la palabra de Dios y celebrar dignamente la Eucaristía”.

Todos los días se nos pide renovar y profundizar nuestro gozo en el Señor esforzándonos por imitarlo plenamente cada vez más. Participar en la celebración de la Misa nos ayuda a hacer esto. Hay personas cuyas vidas están consagradas para servir al Señor, nuestras hermanas, hermanos religiosos y sacerdotes, que son ejemplos de vivir esta alegría al acompañar a las personas, especialmente en momentos de sufrimiento o de prueba. Su fidelidad en servir a Cristo y a Su Iglesia a través del don de sus vidas trae la Eucaristía a nuestro mundo. Dejamos las paredes del edificio de la iglesia y salimos a la tierra para llevar la Eucaristía a todo el pueblo.

¡Por favor acompáñenme! Celebraré una Misa de Acción de Gracias por la Vida Consagrada el 27 de enero a las 11:00 a.m., en la Basílica Santuario Nacional María, Reina del Universo. Les pido que hagan un sacrificio para participar en esta hermosa celebración en la que ofrecemos nuestra gratitud a quienes eligen una vocación de vida consagrada, para ser pan quebrado para el mundo. Proclaman fervientemente: “Aquí estoy, Señor; Vengo a hacer tu voluntad”. ¡Que cada uno de nosotros hagamos eco de su fe!