Jubileo de Oro Padre Thomas Shea, C.S.C.

ORLANDO | Después de 50 años como sacerdote y profesor, el Padre Thomas Shea de la Congregación de la Santa Cruz, todavía se mueve hacia donde Dios lo dirige y hace lo que ama hacer: enseñar. “He estado ayudando con estudios de Biblia en Español,” dijo el Padre Shea. “También he estado trabajando en el Ministerio Hispano en Nuestra Señora de Gracia en Palm Bay,” dijo el sacerdote de 75 años de edad, reflejando en sus 50 años como Padre de la Congregación de la Santa Cruz.

El Padre Shea nació en Albany, Nueva York, en junio de 1941. Asistió a la Escuela Católica de San Vicente de Pablo hasta el grado 12. Fue enseñado por los Hermanos de la Santa Cruz en la escuela secundaria. En el 1959 se incorporó a la Congregación de Santa Cruz.

Su ‘momento’ de  vocación llegó muy temprano. “Me di cuenta que en los años 40, solía jugar a sacerdote. Recitaba en Latín. Tenía un primo que era sacerdote, y mi tía era una religiosa de San José. Ella era una monja muy feliz,” dijo Padre Shea.

Estudió en el Colegio Stone Hill en el noroeste de Massachusetts. Cuando completó sus estudios de filosofía fue enviado a Roma para estudiar teología en la Universidad Gregoriana. El Padre Shea nunca había viajado mucho, y cuando llegó a Roma era totalmente un mundo nuevo. Fue ordenado el 19 de diciembre de 1967.

“Mi superior me dijo, por qué no vas a Perú, y le dije por qué no. Comencé a pensar y a orar sobre eso.”

Padre Shea no sabía mucho español, pero esto no le hizo desistir. El sacerdote que estaba reemplazando debía permanecer seis meses, pero se fue al día siguiente de la llegada del Padre Shea. “Comencé cubriendo sus clases inmediatamente.”

Sus alumnos no se aprovechan de él, pero le ayudaban a aprender a español. “Me llevaron a las calles para aprender español conversacional. Todavía soy amigo de dos de ellos. Ahora son abuelos.”

Durante sus 41 años en el Perú, el Padre Shea trabajó en cuatro áreas geográficas diferentes, Trujillo, Chimbote, Puno y Tacna. Fue profesor de religión en el sistema de escuela pública por más de 30 años y entrenó y colocó profesores laicos de religión en escuelas secundarias públicas.  “Me encantaba. Fue mi vida,” dijo el Padre.

En el Perú, Padre Shea también fue licenciado para formar consejeros de violencia doméstica. “Teníamos un grupo de hombres que trabajaban con la violencia doméstica, para determinar lo que hacen (los abusadores) violentos en el hogar y otros lugares.”

La Congregación de la Santa Cruz lo envió a los Estados Unidos en 2009 y en el 2011 se trasladó a la residencia de la comunidad en Cocoa Beach, Florida.

“Todavía regreso al Perú siempre que puedo. Mi familia extendida y mis amigos están en Perú, así como muchos ahijados. Sigue siendo mi casa,” dijo.

Durante el tiempo que tiene para sí mismo, el Padre Shea disfruta viajar, nadar y leer. “Era muy temeroso del agua cuando tenía 10 o 12 años de edad. Ahora hago reflexión espiritual cuando nado.”

Le encanta la comida peruana, pero no está muy accesible. “En el Perú usted podría dirigirse al mercado. Aquí es difícil conseguir todos los ingredientes para cocinar comida peruana. La comida aquí es todavía un misterio para mí,” dijo.

El Padre Shea está muy agradecido por la vida que se le ha dado. “He amado mis 50 años como sacerdote. No lo cambiaría. La vida ha tenido sus altibajos. Ha sido una buena jornada. Gracias Dios, todo era un misterio. Era algo que no habría pensado que haría. No era mi plan pero el plan de Dios.”