Jubileo de Oro de Padre John Durkin

ORLANDO | Es fácil imaginar una sonrisa verdadera sobre la faz del Padre John Durkin cuando recuerda sus 50 años de servicio en el sacerdocio. Él pasó la mayor parte de su sacerdocio al servicio de la Arquidiócesis de Nueva York después de estudiar en el Seminario de San José en Dunwoodie, Nueva York y celebrando su ordenación en 1967. Sus dos primeras asignaciones lo llevaron al Bronx, Nueva York, donde trabajó durante tres años como Vicario Parroquial de St. Frances de Chantal y luego en la Facultad de la Escuela Secundaria Católica Cardenal Spellman.

Recordó sus 12 años en la escuela en el Sur del Bronx con cariño. La mayoría del alumnado eran estudiantes de familias de bajo y mediano ingreso, de hogares rotos. Padre Durkin dijo que el personal trabajaba, no sólo para ofrecer materias académicas sino, por un sentido de familia compasiva.  Utilizó una historia para describir cómo las acciones de los estudiantes, a pesar de las luchas en sus vidas–reflejaban el mensaje de la compasión.

“Un sacerdote se quejó porque sus tapa bocinas fueron robados. Al día siguiente había 25 tapa bocinas apilados en su escritorio,” recordó el Padre Durkin con una sonrisa. “Eran chicos geniales.”

Después de más de una década en Spellman, pasó otros seis años en la Escuela Católica Secundaria John S. Burke en Gosén antes de regresar a sus raíces. Originalmente del Condado de Dutchess en Nueva York, se desempeñó como párroco de la Parroquia de la Inmaculada Concepción en Amenia, justo al este de Poughkeepsie, Nueva York, por 21 años.  Describió la parroquia como pequeña y muy unida consistiendo de unas 350 familias.

“Estando ahí durante tanto tiempo, habían feligreses que bauticé, celebré su primera comunión y los casé,” dijo Padre Durkin, agregando que tenía tantas experiencias maravillosas allí desde haber compartido cenas hasta haber comenzado un armario de comida para la comunidad de la parroquia. “Realmente lo disfruté. No cambiaría los 21 años por nada.”

El Padre Durkin se retiró a la Florida en 2009 por motivos de salud, pero todavía intenta estar activo en su parroquia local, San Juan Evangelista en Viera. Cuando se le preguntó si alguna vez cayó en una rutina después de servir en el mismo lugar durante más de dos décadas, Padre Durkin dijo que no, pero podía entender lo que podría haber sido una posibilidad. ¿Su consejo para evitar la posible rutina? Tomar vacaciones.

“Necesita tomar un descanso y sentarse y no escuchar el teléfono sonar.”