Alegría Pascual – Abril 2017

“Todos los días se reunían en el templo, y en las casas partían el pan y comían juntos con alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y eran estimados por todos; y cada día el Señor hacía crecer la comunidad con el número de los que él iba llamando a la salvación.”

Acts 2: 46-47

Hermanos y hermanas en Cristo:

Paz y gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con ustedes en este tiempo pascual. San Lucas nos describe una imagen de la iglesia primitiva como comunidad cristiana ideal, nos habla de adherirnos a los apóstoles y de cómo sus vidas religiosas estaban centradas en la liturgia de la Eucaristía; en un sistema de distribución de los bienes temporales de manera tal que las necesidades de los pobres en la comunidad estuvieran cubiertas; y en la asistencia continua al templo, ya que en ese entonces había poco o ningún pensamiento sobre una línea divisoria entre los cristianos y los judíos.

Después de celebrar la Resurrección, somos como la iglesia primitiva, nos esforzamos por entender el significado de la Resurrección en nuestras propias vidas y buscamos vivir la Palabra de Dios y así disfrutar de la simpatía de todas las personas.

Llenos de la alegría pascual ofrecemos el mensaje de Dios con todo nuestro ser, buscando tocar los corazones de todos con Su amor. Como los primeros cristianos descritos por san Lucas, esta alegría pascual se muestra mejor cuando compartimos la misericordia de Dios en situaciones de desesperanza; cuando levantamos el teléfono para llamar a alguien, o cuando hacemos una visita; cuando pacientemente permitimos que otros ocupen nuestro tiempo; cuando perdonamos a alguien con quien no habíamos hablado en varios años; cuando rezamos por la fortaleza necesaria para reanudar la construcción de una sociedad pacífica y respetuosa de la dignidad de cada persona. Cuando hacemos estas cosas, proclamamos la alegría del Evangelio.

El Papa Francisco dice: “Una sola Palabra – Evangelio – que en el acto de ser anunciado se vuelve alegre y misericordiosa verdad. Que nadie intente separar estas tres gracias del Evangelio: su Verdad —no negociable—, su Misericordia —incondicional con todos los pecadores— y su Alegría —íntima e inclusiva—”.

Existieron muchas dificultades para los primeros cristianos y San Pablo les exhorta a mantenerse enfocados en el Evangelio, a mantenerse en Cristo. Miedo, persecución y duda retaban su fe, su fuerte fue la alegría del Evangelio. Así también nosotros, no podemos vivir una vida huérfana de esperanza. Debemos renunciar las rocas de nuestro pasado, las debilidades y fracasos que pesan fuerte sobre nuestros hombres, y permitir que Cristo nos saque de esta oscuridad, de esta angustia. Así como santo Tomás, debemos poner a un lado nuestras dudas y proclamar ¡mi Señor y mi Dios! Entonces, y solo entonces podremos ser conocidos como los bendecidos que creyeron sin haber visto.

Michael, estudiante de sexto curso en la Escuela St. Mary Magdalen, está viviendo la alegría pascual. Para los católicos el cuidado del medio ambiente tiene una dimensión moral y espiritual, ya que los creyentes están llamados a ser buenos administradores del hogar que Dios nos ha dado, así como de proteger a los pobres quienes son los principales afectados por la degradación ambiental. Michael empezó un proyecto de reciclaje en su escuela el año pasado, al igual que un Club Ecológico para solventar el costo del programa. Él está ayudando a proteger la tierra a través de este programa, y así proclamando la alegría del Evangelio al momento que otros aprenden sobre cómo ser buenos administradores en su cuidado por el regalo de la creación que Dios nos ha dado.

Los empleados y voluntarios de Caridades Católicas de la Florida Central están viviendo la alegría del Evangelio. Ellos han empezado servicios móviles para personas mayores en el condado de Polk, de esta manera ellos pueden vivir en comunidad con otras personas y evitar el aislamiento, el cual puede ser peligroso para su salud. Esta alegría pascual compartida, al vivir el mensaje del Evangelio, trae la luz de Pascua al pueblo de Dios.

Rebosantes de alegría, dos hombres de la Diócesis de Orlando, Blake Britton y Matthew Hawkins, fueron ordenados como diáconos transitorios en la parroquia de St. Joan of Arc en Boca Raton, Florida, a principios de este mes. Como diáconos transitorios, estos hombres pueden celebrar bautizos, bodas, funerales, así como también predicar y bendecir artículos religiosos. Ellos pasarán un año final de servicio y formación antes de su ordenación en el 2018. Este es el siguiente paso en el camino al sacerdocio que estos hombres iniciaron hace varios años.

¿De qué manera comparte usted la alegría del Evangelio? A través de nuestra proclamación del Evangelio, de nuestros resueltos actos de vida cada día, que el Señor sume a nuestro número aquellos que están siendo salvados.